Distorsiones cognitivas comunes: filtrado negativo

Albert Bonfil, PsyD 5 de junio de 2015 Distorsiones cognitivas comunes: filtrado negativo Albert Bonfil, PsyD 5 de junio de 2015

El filtrado negativo es una distorsión cognitiva común y la mayoría de nosotros lo hacemos de vez en cuando. Simplemente, se trata de filtrar toda la información positiva sobre una situación específica y solo permitir la información negativa. En otras palabras, el filtrado negativo consiste en centrarse en las cosas negativas y descartar las positivas. Por ejemplo, el filtrado negativo se produce si normalmente cumples los plazos a tiempo, pero llegas tarde una vez y piensas que eres incompetente. O, si generalmente obtienes A y B en una clase pero obtienes una calificación más baja en una tarea, tener pensamientos de ser estúpido o un mal estudiante es evidencia de filtrado negativo.

El filtrado negativo suele acompañar a expectativas irrealmente altas. Las expectativas poco realistas implican anticipar que siempre se hará algo bien o perfectamente. La perfección es el estándar con el que se juzga todo esfuerzo. Si lo alcanza, es simplemente hacer lo que se espera. Pero si ocasionalmente falla, es fácil ignorar todos sus éxitos pasados ​​y concentrarse por completo en los pocos casos que no fueron tan exitosos.

El filtrado negativo puede ser perjudicial, ya que centrarse únicamente en cosas negativas puede provocar un estado de ánimo deprimido, baja autoestima y un pesimismo poco saludable. Muchas personas quedan atrapadas en un ciclo de filtrado negativo que resulta en mal humor, lo que resulta en más filtrado negativo, etc. El filtrado negativo es una de las principales distorsiones cognitivas en las personas con depresión. Como tal, identificar el filtrado negativo es uno de los principales objetivos del tratamiento en la terapia cognitivo-conductual para la depresión.

La clave que debe hacer cuando sospecha que puede estar realizando un filtrado negativo es examinar la evidencia real. Mire a su alrededor para encontrar casos en los que no todo esté del todo mal y, lo que es más importante, cosas por las que estar agradecido. Pregúntate si otras personas que conoces llegarían a la misma conclusión dadas las circunstancias y, de no ser así, ¿en qué se centrarían ellos y tú no? ¿La evidencia es realmente mala o hay distintos grados? Intente argumentar lo contrario, por ejemplo, que podrá aprobar la clase o que no es un incompetente. ¿Hay más evidencia para ese argumento? Al sondear y observar sistemáticamente la forma en que pensamos acerca de las cosas, podemos llegar a conclusiones más racionales y menos dependientes del estado de ánimo.

Estar atentos a los filtros negativos puede ayudarnos a aprender a asumir perspectivas más efectivas, menos pesimistas y, en consecuencia, a sentirnos mejor con nuestra situación. La próxima vez que sospeches que estás filtrando, intenta adoptar una perspectiva alternativa examinando más de cerca tus pensamientos.

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